martes, 7 de abril de 2015

Aproximación al desarrollo del Sistema Nervioso




En la 3ª semana la notocorda induce la formación en el ectodermo de la placa neural. La proliferación de esta placa dará  lugar al surco neural, crestas neurales y, finalmente,  el tubo neural (día 21º). Los extremos del tubo neural (neuroporos) se cierran en los siguientes días, primero el neuroporo anterior (25º d) y luego el posterior (27º-30 d).  A partir del cierre, los dos tercios anteriores del tubo neural  formarán las vesículas encefálicas (prosencéfalo, mesencéfalo y rombencéfalo) y el tercio posterior, la médula espinal.

En la 6ª semana ya se diferencian todas las porciones del SNC. Del prosencéfalo derivan el telencéfalo (hemisferios cerebrales y ventrículos laterales) y el diencéfalo (tercer ventrículo, tálamo, hipotálamo, hipófisis y epífisis). Del mesencéfalo se formarán los tubérculos cuadrigéminos y el acueducto de Silvio. Del rombencéfalo
Derivan el metencéfalo (pedúnculos cerebrales, cerebelo, protuberancia, IV ventrículo) y el mielencéfalo (bulbo raquídeo) 
Antes de la fusión completa del tubo neural, de las crestas neurales surgen poblaciones celulares que, especialmente en la región cefálica,  seguirán diferentes vías migratorias. Formarán, por ejemplo, gran parte del sistema nervioso periférico, los ganglios simpáticos y parasimpáticos, la aracnoides y la piamadre... Pero estas células viajeras no solo están destinadas al desarrollo del sistema nervioso sino que dan lugar a  las “almohadillas endocárdicas”, de donde procede gran parte del aparato valvular del corazón, a células de la médula suprarrenal, las células “C” del tiroides, los melanocitos, repartidos por toda la piel y la coroides del ojo, los odontoblastos, formadores de la dentina, y buena parte del mesénquima de cara y cráneo. Los fenómenos que alteren esta migración con frecuencia producen malformaciones congénitas multiorgánicas. 

Las vesículas cerebrales tienen al principio pared muy fina (neuroepitelio), desde donde se diferencian y proliferan las primeras células típicamente nerviosas: neuroblastos. De las mitosis de éstos se van liberando células que emigran para formar las diferentes capas neuronales de la corteza cerebral manto y las células gliales. Una vez diferenciadas, las neuronas ya no se dividen pero en la zona ventricular (epitelio ependimario) siguen quedando células “madre” indiferenciadas.
En la maduración y diferenciación de los diferentes tipos celulares participan, entre otros, los factores NGF (nerve growth factor) y BDNF (brain derived neurotrophic factor).  
El desarrollo cerebral no culmina hasta mucho después del nacimiento, alcanzando el peso del encéfalo unos 400 gramos en el neonato, 800 gr  en el
lactante (9m). Un niño de 3-4 años tiene ya un cerebro que pesa 1200  gr, muy próximo al peso del adulto (1300-1400 gr)

En la médula espinal los neuroblastos quedan inmediatamente por fuera de la zona ventricular o ependimaria. Formarán la sustancia gris de la médula espinal, mientras las prolongaciones celulares, rodeadas de mielina, forman la sustancia blanca. La mielinización ocurre alrededor del 4º mes.

Los núcleos de los nervios craneales se forman muy precozmente (4ª-5ª semana) y los nervios motores se van desarrollando en paralelo al desarrollo muscular. La sensibilidad táctil, a partir de los receptores cutáneos, se manifiesta a partir de las 7ª-8ª semana, aunque la reacción al dolor no es evidente hasta la 14ª semana.



Bibliografía
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1.
Sadler T. Langman. Embriología médica con orientación clínica. 10th ed. Madrid: Panamericana; 2007.
2.
Gilbert S. Biología del desarrollo. 7th ed. Madrid: Panamericana; 2005.
3.
Webster S, Wreede R. Embriología: Lo esencial de un vistazo. 1st ed. Madrid: Panamericana; 2013.
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