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miércoles, 19 de septiembre de 2018

Charla-taller para estudiantes y profesionales

Os invitamos a la charla-taller del día 24 de septiembre en la Facultad de Ciencias de la Salud de Valladolid  :) 

sábado, 8 de septiembre de 2018

Enfermería Informática

Los tiempos en los que vivimos han sufrido muchos cambios, a manera exponencial (por decirlo de una forma), nuevas tecnologías, investigaciones, actitudes sociales, etc. han aparecido en los últimos 20 años del siglo pasado y en estos  17 del siglo XXI. Esto  favoreció a la propagación de nuevos términos, nuevas ramas para la ciencia, nuevas soluciones que se apoyan en estos nuevos desarrollos.

domingo, 12 de agosto de 2018

¿Cuándo no debemos usar betadine?


El yodo es un oligoelemento esencial para el metabolismo de todo ser humano. La principal función del yodo en el organismo es su intervención en la síntesis de hormonas tiroideas.  

El déficit de yodo durante el período prenatal en el feto y postnatal en el lactante, puede dar lugar a un retraso en  el desarrollo mental y psicomotor  del niño.  
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció recomendaciones  entre  200-300 microgramos de yodo  diarios en embarazadas y mujeres lactantes. En las mujeres no embarazadas las necesidades diarias de yodo están entorno a los 150 microgramos.   

Dado que el consumo de sal yodada en España está solamente entorno al 50%, hay que extender el consumo de la sal yodada a toda la población como una medida de Salud Pública. Habría que hacer un cribado sobre los hábitos alimentarios en relación con el consumo de leche y sal yodada. En las embarazadas, 3 raciones de leche y derivados lácteos + 2 gr de sal yodada cubren alrededor del 100% de las RDA en madres y el 90% en lactantes. Otras fuentes de yodo que se pueden añadir son los pescados. 
No obstante, ante la controversia de algunos autores, la mayoría de las sociedades científicas recomiendan suplementos de yoduro potásico durante el embarazo y la lactancia.   Más información

Existe  un amplio margen entre las cantidades de yodo que pueden ser beneficiosas y  las nocivas (siendo mayores en 500 a 3000 veces a las que se ingieren habitualmente con la dieta e incluso con suplementos).


Por ejemplo,  el uso de povidona yodada o contrastes radiológicos se desaconsejan  en el período perinatal. La povidona yodada (betadine) está clasificada como poco segura en la embarazada y durante la lactancia, por lo que NO SE DEBE UTILIZAR este tipo de antisépticos que  son inocuos en los adultos y peligrosos durante el embarazo, parto y postparto. El betadine puede ser sustituido por  clorhexidina al 0,05%, aunque en la actualidad, para realizar la limpieza de la episiotomía o incisión quirúrgica tras la cesárea, es suficiente el agua y  jabón.  

Recuerda que el feto y el recién nacido ( más si es un prematuro),  no disponen aún  de mecanismos de autorregulación tiroidea y ante un exceso de yodo, se puede producir  un bloqueo  del tiroides dando lugar a un hipotiroidismo iatrogénico y como consecuencia defectos irreversibles de maduración cerebral. 




Autora: Dra. Carolina González Hernando. Universidad de Valladolid
Alimentos ricos en yodo son los lácteos, mariscos, las algas, los pescados y la sal yodada que se emplea en la cocina de todos los alimentos.  Los pescados con mayor cantidad de yodo son la lubina, el bacalao y la perca.

viernes, 20 de julio de 2018

Prevención de rubeola congénita

Las vacunas son la mejor manera para prevenir la morbilidad y mortalidad relacionadas con enfermedades infecciosas prevenibles por vacunación. El calendario de vacunaciones se inicia en la infancia destacando la función de orientación y educación para la salud de las enfermeras de pediatría. Las enfermeras ocupan un papel clave en la supervisión del estado de vacunaciones del niño y también del adulto. 
A continuación se presenta un caso clínico de una mujer que acude a la consulta de su enfermera de Atención Primaria de Salud, debido a que desea ser madre y precisa una dosis de recuerdo de la vacuna de la rubeola, en este caso viene derivada de la Consulta de Reproducción Asistida del hospital de referencia. 
La rubeola es una infección generalmente leve cuando aparece en la infancia pero puede tener consecuencias temibles para el feto cuando se padece en los primeros meses del embarazo. En el control rutinario del embarazo se  solicitan los anticuerpos para comprobar la situación inmunitaria de la madre. Se determinan las inmunoglobulinas G(IgG) e inmunoglobulinas M(IgM)  pues no existe primoinfección sin IgM específicas. Cuando la  infección rubeólica aparece durante los 4 primeros meses del embarazo puede proponerse un diagnóstico prenatal de infección congénita.

La Organización Mundial de la Salud ( OMS) ha establecido que tanto  el sarampión como la rubeola, cumplen con los requisitos para que ambas enfermedades puedan ser eliminadas gracias a la vacunación. Recordemos que el virus de la rubeola es un potente teratógeno humano. Debido a que la vacuna triple vírica está preparada con virus vivos está contraindicada en el embarazo pero si una mujer desea quedarse embarazada y no está inmunizada, habría que vacunarla siguiendo una serie de precauciones. Aunque antes se recomendaba esperar 3 meses, en las recomendaciones actuales la mujer debe esperar al menos 1 mes para quedarse embarazada. La administración de alguna dosis durante la gestación por error o por ignorar que la mujer está embarazada no constituye una razón para interrumpir la gestación.

Autora: Lorena Nieto Álvarez. Enfermera. Centro de Salud Arturo Eyries. Valladolid (España)



BIBLIOGRAFÍA:
Bowling, A. M. (2018). Immunizations–Nursing Interventions to Enhance Vaccination Rates. Journal of Pediatric Nursing.
Castillo, E., & Poliquin, V. (2018). No. 357-Immunization in Pregnancy. Journal of Obstetrics and Gynaecology Canada40(4), 478-489.
Vilajeliu, A., Velasco, C., Valencia, S., García, V., & Bayas, J. M. (2014). Vacunación en la mujer en edad fértil y embarazada. Matronas profesión15(3), 85-87.
Grangeot-Keros, L., Bouthry, E., & Vauloup-Fellous, C. (2016). Rubéola. EMC-Pediatría51(2), 1-10.
Castrodeza Sanz, J. J. (2015). Seminario sobre la eliminación del sarampión y la rubeola en España.
BarOz, B., Levichek, Z., Moretti, M. E., Mah, C., Andreou, S., & Koren, G. (2004). Pregnancy outcome following rubella vaccination: a prospective controlled study. American Journal of Medical Genetics Part A130(1), 52-54.
Guillén, A. M., Valls, L. L., Calduch, M. M., Subero, M. M. A., & Espuny, C. C. (2016). Atención preconcepcional: Prevención primaria. MUSAS. Revista de Investigación en Mujer, Salud y Sociedad1(1), 82-98.